Boca rascó un empate en Vélez y alcanzó la punta

En otro horrible partido de fútbol, Boca empató con Vélez como visitante, con 10 jugadores por expulsión de Fabra, y alcanzó, ayudado por otros resultados, la punta del campeonato, que comparte con Lanús y Argentinos Juniors.

Fue cero a cero. Cero en casi todo. Un partido peleado, discutido, interrumpido, lleno de quejas, jugado con mal talante, con ceño adusto, como si antes de empezar se hubieran peleado malamente.

Vélez no pudo concretar su juego, generalmente bonito al menos cuando se planta en ataque, porque el Boca de Alfaro, se sabe, se las ingenia para destruir tácticas ajenas, aunque a costa de descubrir que poca táctica le queda cuando tiene, a su vez, que atacar. Boca jugó cuando se inspiró Bebelo Reynoso, aunque, se sabe también, la inspiración no es sostenida.

Vélez tuvo en Bouzat una de las armas que mejor le funcionaron. En Gago, el distribuidor siempre atinado de la pelota. No figuró Robertone, y esto lo sintió el equipo de Heinze. Boca jugó al pelotazo para Zárate, que no parece la mejor idea del mundo. Zárate se fue del partido convencido de que le habían cometido un penal, cuando sufrió un empujón dentro del área, en una de las pocas jugadas de peligro.

Cuando fue expulsado Fabra, por doble amarilla (dos faltas contra Bauzat), Boca se abroqueló atrás. Entró Hurtado para hacer la heroica, y después, Salvio para ver si se conseguía algún contraataque.

Finalmente, no pasó nada. Terminaron todos nerviosos, maldiciendo el aire, el cielo, la cancha y el destino. Tal vez se acuerden, otro día, que todo eso no sirve, porque lo que hay que hacer es jugar al fútbol.

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