El pueblo de Neuquén despidió a su Intendente

Una conmovedora despedida le dio el pueblo de Neuquén a su intendente, Horacio Pechi Quiroga. En la noche del sábado, en el velatorio realizado en el Museo Nacional de Bellas Artes. Este domingo, desde allí, pasando por el Cenotafio de Malvinas. Dos de sus obras emblemáticas, fueron el escenario para el adiós ciudadano, del que participó, como un ciudadano más, el gobernador Omar Gutiérrez.

La gente lloró, sonrió recordando anécdotas, aplaudió cuando el cortejo estaba a punto de llevar a Quiroga al Cementerio Central. Funcionarios, políticos de toda laya y representación, dejaron testimonio de respeto y de afecto. Dos categorías que no siempre están juntos en la ajetreada vida de los humanos.

A lo largo del recorrido del cortejo fúnebre, que pasó por enfrente del Municipio, la gente se agolpó para aplaudir y dar su despedida, en un hecho de los más emotivos que se recuerden en la ciudad.

Ese ataúd que contenía el cuerpo de Horacio Quiroga fue un símbolo bajo el sol atenuado por las nubes del domingo. Transportaba lo que tal vez empiece a ser un emblema vinculado a las obras que el Estado puede hacer para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos que contribuyen con su dinero para que tenga, entre otras cosas, ese fin.

Las redes sociales se colmaron de mensajes para el intendente muerto. La calle, por una vez, reflejó el mismo sentimiento, la misma masividad contenida. La provincia está de duelo por dos días. La ciudad, por cinco. Si alguien no entendió lo que significa el afecto vinculado a la política, recibió, en estos días tristes, una lección.

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