¿Qué viene después de Quiroga?

El sábado 12 de octubre, justo el día que recuerda la fecha más polémica de América Latina, la para que algunos fue el principio de la civilización americana, y para otros, el primer genocidio, quedará marcado a fuego desde este 2019 porque fue el día en que desapareció del mundo de los vivos el político más importante por fuera de ese continente, clavado en el corazón del poder neuquino, el MPN: Horacio Quiroga.

La muerte del intendente capitalino, en medio de la campaña para llegar al Senado, produce un cimbronazo fuerte en la política, y, sobre todo, en el establishment de la política. Quiroga construyó poder sin delegar nunca el control; no deja una organización política sólida, sino el recuerdo de su propia persona: la oposición sufrirá la pérdida de su poder de convocatoria, de representación, y de organización estratégica de la política. El MPN perderá, por su lado, la figura más importante con la que podía negociar cosas. Hace 20 años que Quiroga oficiaba de opositor, pero también de balanza cuando había que equilibrar para no perjudicar el desarrollo de iniciativas importantes.

El escenario neuquino cambia a partir de este día. Queda desequilibrado, porque no hay sucesores. Tampoco hay una organización partidaria que recoja la siembra de Quiroga. Nuevo Compromiso Neuquino nunca cuajó y quedó como una mera herramienta electoral. La UCR estuvo más tiempo peleada que amigada con el muerto, y posiblemente ahora lo utilice como estandarte y prócer, al lado de otros finados ilustres. El PRO nunca fue visto con simpatía por Quiroga, y le correspondió con la misma moneda: nada quedará allí.

Así las cosas, es probable que la herencia de Quiroga sea apropiada, o al menos se intente, desde el MPN. En diciembre asumirá Mariano Gaido la intendencia capitalina. Gaido dijo, durante la campaña, que buscará hacer una gestión que supere lo hecho por Quiroga. Tendrá, ahora, la chance de seguir el camino empezado en lo que hace a intensidad de obras y concreción de realizaciones ciudadanas. Si consigue hacerlo con una administración razonable de los recursos, la herencia de Quiroga será asumida por el MPN, al menos en su costado municipalista.

El escenario, pues, podrá comenzar a evaluarse en diciembre. Para entonces, la coyuntura nacional electoral estará resuelta y aceptada, sea lo que sea lo que pase. El MPN se instalará con fuerza sentado sobre el amplio horizonte de Vaca Muerta. El peronismo neuquino juntará cenizas y le pondrá argamasa a una probable reconstrucción de fuerzas y voluntades para erigirse nuevamente en una oposición al MPN que alguna vez representó y que había perdido.

El sector más liberal y menos corporativo, el sector que intenta poner distancia de sindicatos y burocracias establecidas, quedará en minoría y sin una figura de peso que aglutine y concrete proyectos de acceso al poder. Pasará tiempo, y habrá que remar mucho en las aguas densas de la realidad, para que asome algún sucesor del hombre que ha muerto este sábado.

Rubén Boggi

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