Un pequeño brote de corrupción desarman en la Policía

En el festival de pequeñas estafas ocurrentes de manera semi permanente en el Estado provincial, sobresale por estos días una que fue detectada en la Policía que conduce Ruben Tissier. No es nada extraño al ámbito estatal, aunque sí llama la atención que haya salido a la luz y con un resultado concreto: el apartamiento de una mujer policía, que formaba parte de una pequeña y seguramente rentable organización que falsificaba certificados médicos para habilitar licencias por enfermedad a colegas que evidentemente no estaban enfermos.

El comisario Rodolfo Arias informó al respecto este martes, en el programa Afilados, por AM 550. En realidad, los acusados son dos, pero el sumario interno de la fuerza alcanza a solo una persona, integrante de la fuerza, femenina. La otra había pedido la baja, y revista ahora en otras dependencias estatales. Se verá si allí donde está se le abre sumario también, o solamente quedará bajo la imputación judicial, que trabaja el fiscal de Delitos Económicos, Marcelo Jara.

En la causa hay 33 policías involucrados, además. Son quienes se vieron favorecidos por las licencias truchas, y contribuyeron así a la defraudación contra el Estado, pues de esto se trata, sin que importe la magnitud en dinero, sino la conducta. Inapropiada, por supuesto, mucho más tratándose de una fuerza que debe dar el ejemplo, pues está para combatir el delito, no para usufructuarlo.

Las licencias truchas son un mal en el Estado. Hace poco, explotó una causa al respecto en el Municipio capitalino. En el Estado provincial, se supone, deben abundar tales prácticas, aunque poco se ha hecho para desenmascararlas, en una ordalía de burocracia extraordinaria, propia de una organización supernumeraria. Lo que se investiga en la Policía, es un pasito adelante para conseguir eficacia y transparencia.

 

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