El MPN huele el retorno, entre el entusiasmo y la preocupación

Con una cantidad de listas impresionante, que revela la indudable transición de la política desde los partidos hacia las coaliciones, desde lo institucional perdurable hacia lo coyuntural y pragmático, se cerró el plazo para la presentación con vistas a las elecciones capitalinas del 22 de septiembre, y se entró en una fase superior de las campañas políticas, ya sin dudas ni especulaciones, y con el atractivo de que habrá, en el medio, primarias nacionales para semblantear comportamientos del electorado.

El MPN, que es en esta versión parte de una coalición engordada por 15 listas colectoras, es el que presenta mayor variedad para la pantalla de las opciones en la votación con tarjeta electrónica. Después viene el oficialismo municipal, con cuatro listas espejo y dos colectoras. Son, estos frentes de la nueva política, los que tienden a polarizar la mayoría de la intención de votos, tal cual está el escenario ahora, según las encuestas que rondan por los escritorios de los estrategas electorales.

En otro plano, se despliega el menú de opciones minoritarias, que pugnará por conseguir alguna banca en el Deliberante. Está Jorge Sobisch, con la Democracia Cristiana que eligió como sello de competencia, reforzado por Nadia Márquez como primera candidata a concejal: una referencia del evangelismo religioso-político, que en la capital es fuerte; está Marcelo Zúñiga, la expresión del frente de Todos, quien eligió otra dama inquietante, Ana Servidio, nieta de Antonio Cafiero y funcionaria del COPADE, donde anida el laborioso intelectual hermano del gobernador, Pablo Gutiérrez Colantuono; y está Juan Monteiro, parte del oficialismo capitalino, con lista propia, constituyendo una de las singularidades de los comicios.

Monteiro, formado en el equipo de Horacio Quiroga desde el primero gobierno del ’99, es la expresión del descontento que surgió, a partir de la inclusión de Libres del Sur, entre Quiroga y Marcelo Bermúdez. Fue una tormenta afirmada en frases de declaraciones públicas y desplazamiento de personas clave. La más importante, Yenny Fonfach, presidente de la convención radical, funcionaria del actual gobierno, y –sobre todo- expresión en la última década del entorno más íntimo del actual Intendente. Desde ese magma fulgurante salió, en menos de dos semanas, la formación de una lista, que lleva a Monteiro como candidato a intendente, que no rompe con el oficialismo, sino que expresa una discordancia, y la expresa directamente en las urnas. Una jugada que al oficialismo le puede costar caro, y que no tiene otro fundamento que una pelea casi misérrima, acrecentada por esa característica de exposición pública permanente que tiene la política, no tanto a través de los medios periodísticos, sino a través de las redes sociales.

En el MPN, lo de Monteiro se festejó como un gol. La gente que lleva a Mariano Gaido como cabeza de tantas listas, parte de un show desconcertante, tiene el aliciente permanente de sentir a mano ese sillón municipal tan esquivo en 20 años. Una parte del gobierno provincial celebra por anticipado la gran posibilidad, y otra parte se preocupa por cómo se integrará un gobierno capitalino con el MPN volviendo allí y obligado a sacar a relucir cuadros políticos y técnicos que sepan administrar un gobierno complejo, cada vez más complejo, como es el de la ciudad más grande de la Patagonia. Es curioso esto, pero hay que decirlo porque forma parte de la descripción de una realidad: la posibilidad de ganar el municipio genera contento, ansiedad, y también preocupación, en el MPN más concreto, que es el que ocupa el poder y la acción de la gestión.

En la intensidad de la campaña política, entran y salen dos personas clave, una de ellas también candidato y partícipe: el senador nacional Guillermo Pereyra, y el gobernador de la provincia, Omar Gutiérrez. Éste, incansable, se prodiga en movimientos y aparece en todos lados. Los fines de semana, particularmente, se ha mostrado con Mariano Gaido, siempre en referencias que se afirman en los dos ejes centrales del ideario desarrollista propio: cultura y deportes. El sábado lo hizo así, primero en el complejo deportivo de AFUVEN, y después en el Cine Teatro Español, a donde concurrió con el mismo equipo de gimnasia que había paseado antes por el reino del físico y las pelotas.

El trabajo militante es innegable en el MPN. La única pregunta inquietante que hay que hacer es la siguiente: ¿Se mueve ese universo militante y aplaudidor en la misma dimensión que la ciudadanía de a pie…o es una cápsula del universo emepenista, que puede prescindir del resto?

Esa pregunta tendrá respuesta el 22 de septiembre.

Rubén Boggi

 

 

Etiquetas del artículo:
· · · ·
Categorías de los artículos:
Editorial

No se permiten comentarios