El problema para desarrollar Vaca Muerta en el país…es el país

Lo único que condiciona el desarrollo de Vaca Muerta, objetivamente, es la situación misma de la política y la economía argentina. En esto coinciden inexorablemente la mayoría de los analistas especializados. No es una cuestión de coyuntura, sino que es más amplio el tema, al punto que el temor es que el desarrollo, de enorme potencial, sea afectado por las condiciones estructurales del país.

En una nota del diario La Nación, el tema se evalúa desde la mirada de varios economistas, entre ellos, Ricardo Arriazu (*). Allí se estima que para que los recursos no convencionales puedan desarrollarse a mayor velocidad haría falta que hubiera más inversiones que los apenas 4.200 millones de dólares que se desembolsaron el año pasado.

Se aclara que pese a esto,  en el último año la producción de petróleo no convencional (shale oil) creció 81% y la de shale gas, 233%, según datos de la Secretaría de Energía. Esto, todavía, es muy poco en relación a la economía global del país. Pero lo peor es que el ritmo de crecimiento no es sostenible si no se siguen perforando pozos, lo que implica igual o más inversión que hasta ahora.

“Uno de los grandes limitantes para un desarrollo rápido de estos recursos es la falta de recursos financieros genuinos en el país, lo que obliga a obtenerlos en el extranjero. Al mismo tiempo, la inestabilidad macroeconómica histórica genera incertidumbre y eleva la tasa de retorno que se exige para una inversión en la Argentina. A esto se agrega que nuestro costo de producción es aún 25% superior al de las mejoras zonas de los Estados Unidos”, sostiene Arriazu en la nota de La Nación.

Se indica como otras condiciones esenciales para el desarrollo exitoso de estos recursos, los siguientes puntos, difíciles de conseguir en Argentina: Que haya equilibrios macroeconómicos, fiscal y externo y una baja de la tasa de inflación. Paralelamente, el desarrollo debería fortalecer las cuentas fiscales y externas y contribuir a la baja del riesgo país. De este modo, se generaría un círculo virtuoso. No es lo que está ocurriendo por ahora.

(*)Ricardo Arriazu es un economista argentino de vasta experiencia internacional. Completó estudios de grado y de posgrado en las Universidades de Tucumán, Cuyo y Minnesota. Distinguido por la Fundación Estirpe, por la Fundación del Tucumán y por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Tucumán por su carrera profesional. Ha sido asesor de empresas y gobiernos en varios países y representó a la Argentina en el Directorio del FMI y en el Grupo de los 20. Es Socio Fundador del Estudio Ricardo Arriazu y Asociados, firma especializada en análisis económico internacional y finanzas con clientes en Argentina y otros países. Fue integrante de los Directorios de Bansud (Argentina), Banacci (México) y del International Advisory Board de Nasdaq (EEUU) y Sonae (Portugal). Es autor de más de cuarenta libros y artículos.

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