Sacar turnos en el hospital, un dolor de muela o peor aún 

(Especial por Sofía Seirgalea) No todos tienen hoy la suerte de contar con una obra social. Ya sea porque, aun estando en el año 2018, existe el trabajo en negro, o porque algunos prefieren seguir apostando a la salud pública que, lamentablemente, – no en todos, pero sí en muchos aspectos – continúa decepcionándonos.

Desde la semana pasada o más, escucho las quejas de una amiga muy cercana. Tiene dolor de muela y, a veces, su sueño se ve interrumpido por esto. No cuenta con obra social, y el dinero que gana debe administrarlo para otras cosas. Es por esto que decidió ir al hospital público a sacar un turno.

Después de tantos días, pudo recién el jueves saber cómo hacer el trámite. Justamente, no hay información clara o accesible en Internet, con respecto a esto. Y, por supuesto, las personas trabajamos y tenemos responsabilidades, por lo que acercarse hasta un lugar a consultar, puede sacarnos mucho tiempo de nuestro día.

Como contaba, obtuvo el dato a través de una amiga suya, que pierde horas y horas, y horas, en el Castro Rendón, sacando turnos por su hija. Para el área de Odontología, los turnos se emiten los viernes, de 8 a 12. Pero he aquí un pequeño detalle… La fila para esto, comienza a las 4 de la madrugada, teniendo en cuenta la cantidad de personas que esperan al viernes para poder sacar un turno.

En la noche de este jueves, me junté con ella. Otra amiga, también estaba con nosotras. Nos quedamos con ella hasta donde nuestros ojos se mantuvieron abiertos, pero no aguantamos, y nos despedimos a las doce y media de la noche.  Mi amiga se acostó a dormir, y puso el despertador a las 03:30 am. Dos chicas se habían comprometido a acompañarla, pero no fueron.

“Te quiero comentar que me desperté a las 4 de la madrugada. Voy a ir a la guardia del Bouquet Roldán para que, por lo menos, me den un antibiótico. Ahora, voy a tener que esperar hasta la semana que viene para sacar otro turno”, es lo que expresa en el audio de WhatsApp que me llegó esta mañana.

Mi otra amiga, le preguntó por qué no fue sola, a lo que respondió: “Una cosa es ir y encontrarte con alguien en la Municipalidad para ir al hospital. Otra cosa, es ir sola de madrugada. Ni en pedo”.

Hoy, viernes, mi amiga desarrolla su jornada como si nada hubiese pasado. Pero sigue con dolor de muela, no puede pagar por un privado, no durmió casi nada, no tiene solución al tema, y está trabajando, mientras habla con nosotras por WhatsApp para encontrar una solución. Aparentemente, el fin de semana se dedicará a resolver el tema.

Parece tan exagerado escribirlo, leerlo, pensarlo y decirlo. Pero, lamentablemente, es un hecho. No suelo considerar a las personas como víctimas de situaciones. Pero, sinceramente, no podemos negar que hay sistemas que están mal y desorganizados, y por los cuales nos vemos sometidos, estresados y exhaustos, porque hace años no cambian.

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