Mario, las historias, lo perdurable

Pocas veces se presenta un libro a sala llena. Trátese de lo que se trate el libro. Esto ocurrió el martes en las primeras horas de la noche capitalina. Fue en el auditorio del MNBA, en el contexto de la Feria del Libro. Presentó su obra, Cuentos con Historias, el periodista Mario Cippitelli. Y fue un éxito. Que yo recuerde, la presentación de un libro con mayor asistencia en la corta –precisamente- historia neuquina.

Mario, quien ha fatigado redacciones desde hace unos cuantos años, y también estudios de radio, y es dueño ya de una importante experiencia periodística, empezó a escribir esos relatos basados en hechos reales de la historia del pago con una naturalidad sorprendente. Es como si siempre hubieran estado allí, y él, de repente, levantara una tapa, y salieran, entonces, a la luz.

Esa naturalidad, esa sencillez, se corresponden, casi siempre, con la persona. No nacen de un repollo, no vienen de ningún lugar misterioso del cosmos. Tienen que ver con quién es, dónde ha nacido, qué padres ha tenido, qué comidas ha comido. Los relatos de Mario son una extensión de su personalidad, de su cultura, de su avidez curiosa. El libro de Mario es un aporte muy importante a la cultura neuquina. Un aporte que hace trizas la solemnidad académica, que muchas veces es posible confundir con aburrimiento; y, a la vez, revelador de preciosas historias que, de otra manera, tal vez, se hubieran perdido en la tétrica noche de la ignorancia o la indiferencia.

Mario Cippitelli presentó con esa sencillez su libro, flanqueado por el vicegobernador Rolando Figueroa y el intendente capitalino, Horacio Quiroga, y fue aplaudido por esa sala llena, con la calidez que sólo entrega la gente cuando se ha conmovido por algo.

Y Mario, ese periodista de redacción, esquivo para la fama fácil o el elogio desmedido, se habrá acordado de su padre, el músico, de su tío, el aviador, de su madre, la de la niñez en estancias de la inmensa Patagonia, y habrá sentido, quiero imaginar, la alegría de haber perdurado más allá de las miserias y los desencuentros, parte de esa flecha que alguien alguna vez echó a volar por el amplio cielo del mundo.

Rubén Boggi

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