Septiembre con «s» de «se viene el quilombo»

Con la llegada de septiembre nos preparamos para recibir la primavera. Dicen que es un tiempo donde la energía del Sol y la Luna están en completo equilibrio. También se celebra el Día de la Industria, del Inmigrante, de la Agricultura y del Productor Agropecuario. El Día de la Alfabetización, del Maestro, Profesor, Primavera, del Voto Femenino, de las Bibliotecas Populares, de los Derechos del Niño y el Adolescente. En septiembre se celebra el Día Internacional de la Paz.

Parece el colmo la celebración de esos días, en medio de la realidad de este noveno mes del año 2018, donde lo que se percibe en las calles es nerviosismo, ansiedad, preocupación, y claustrofobia por sentir que estamos atrapados en la decadencia de la economía argentina.

Nunca quise a Cristina Fernández de Kirchner, y tampoco quiero a Mauricio Macri. No tengo sentimientos con ellos y mucho menos fanatismo. Simplemente observo sus gestiones. Pero sí me concentro en lo que veo todos los días, en lo que piensan y sienten quienes tengo a mi alrededor. Y me concentro en mi vida.

Todo el fin de semana, escuché cómo mis amigos, compañeros y familiares, realizaban análisis sobre la situación actual. Fue el tema de conversación. El aumento del dólar, la inflación y falta de aumentos de sueldos, intentan arruinar sueños, viajes, mudanzas, tranquilidad y paz.

¿Será que somos materialistas? Pues, no. Estoy hablando, lamentablemente, de gran parte de toda una generación, y más, que comienza a analizar seriamente si el futuro está en Argentina.

Un día me fui del país, cansada de la rutina. Otro día decidí volver, sabiendo que nada podría detenerme si quisiera hacerlo de nuevo. Ayer, me pregunté por qué volví y me siento atrapada. Y no soy la única.

Sin embargo, tampoco puedo soportar escuchar cómo tantas personas hablan de culpables constantemente, como si eso pudiera traernos alguna solución. Cómo grupos con diferentes pensamientos políticos, chocan para ver quién tiene razón, mientras que discutir entre nosotros, no aporta nada y sólo empeora las cosas.

Septiembre con “S” de “se viene el quilombo”. Todos están pensando hoy en qué sucederá, y temo que la falta de seguridad los vuelva locos, que la especulación se adelante al análisis para tomar buenas decisiones. Temo que el enojo y falta de paciencia nos tire más abajo.

Y si ustedes me preguntan a mí cuál es la solución, claramente no la tengo. No soy economista, ni pertenezco al Gabinete de Mauricio, ni soy Macri. Pero elijo no hablar por hablar, sin argumentos. Elijo no creerme analista político. Elijo no compartir información amarillista, y concentrarme lo mejor que pueda, para calmar ese miedo que existe por si se desata ese quilombo.

Sofía Seirgalea

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