El tema del aborto no me dejó tomar ni una cerveza

Si bien el jueves no es todavía fin de semana, no importa para muchos que amamos salir de la rutina. Esa noche, me junté con unos amigos en un conocido bar de calle Elordi. Allí, una de las mozas llevaba en su pelo un pañuelo verde, con las letras que expresan estar a favor de la despenalización del aborto. Otro pañuelo colgaba en una de las maderas que formaban la barra del lugar. En el grupo que se encontraba a mi lado, predominaba el tema en la conversación. Mi noche siguió con normalidad, sin entrar en mayores detalles.

El viernes por la noche, otra juntada con amigos me llevó a diferentes bares de Neuquén. Fue una gran recorrida, pero terminé nuevamente en el mismo lugar de calle Elordi, con una sola amiga, porque otros soldados cayeron, a raíz del sueño. Nos sorprendió la cantidad de personas que estaban allí. El ambiente colapsaba entre bailes y risas, pero tiempo después, entre cantos de un gran grupo de feministas que se hizo presente. “Si no hay aborto legal, qué quilombo se va a armar”, repetían una y otra vez, entre gritos que sobrepasaban el volumen de la música. Y así siguieron cantando.

Decidí salir a fumar un cigarrillo, y me puse a conversar con una chica que también estaba afuera. Empezó a contarme que, mientras iba en el colectivo, discutió con una mujer por la despenalización del aborto. Una no estaba a favor, y otra sí.

El sábado, me encontré con un amigo. Dijo que quería mostrarme un video. En el mismo, se detallaban 15 supuestas razones por las cuales no debería aprobarse la ley, y además hablaba de algunas “mentiras” que utilizaban los grupos masivos de mujeres. Lo miré con atención, ya que, realmente, me interesa escuchar la opinión de las personas, con respecto a diversos temas.

Esa misma noche, vi a otra amiga que llegó con un pañuelo color verde colgando en su mochila. Algunas caras que observaban su pasar hasta llegar a donde yo estaba, estaban con una sonrisa. Otras miradas no estaban contentas. Pero con ella, también fue inevitable no hablar del tema. Más tarde, un mensaje por Messenger de Facebook me llegó, y era una invitación para leer una página que está a favor de las dos vidas.

Cuando digo que el tema aborto no me dejó tomar ni una cerveza, quiero decir que estés o no a favor de la despenalización, es algo de lo que no vas a poder escapar hoy. Podrás decir que no te interesa el tema, pero no vas a poder vivir imaginando que no existe el debate, porque está en todos lados. Está en la calle, en el bar, en tus amigos, en tu familia. Y, finalmente, tendrás una opinión al respecto, porque es imposible no hacerlo. Porque la sociedad tiene el foco en eso.

Me preguntó cuál será el tema predominante de mañana, o cuál será, algún día, la resolución de temas que quedaron en el aire del ayer.

 

Sofía Seirgalea

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