Desde la basura, emerge la confrontación pre-electoral

La imagen de concordia entre el gobierno provincial y el capitalino fue tan fugaz como el paso de un meteorito por el firmamento de la política neuquina. En aquel momento –de la semana pasada- en que Omar Gutiérrez y Horacio Quiroga se encontraban, dialogaban y se prometían asados celebratorios de una amistad cordial y receptiva, se advirtió que el ejercicio de la política le pasa por encima a tales gestos humanos.

Y así pasó, cuando el Intendente lució su proyecto para tratar basura de la región en su propio feudo, nada menos que junto al ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Entonces, como se suele decir, ardió Troya con caballo y todo. Quiroga desafió con eso de que el tema es municipal y no provincial; el gobierno le respondió que no, que es provincial y no municipal pues hay que pensar en el ambiente de todos. Desde Buenos Aires, tal vez Frigerio haya sonreído con algún nivel de picardía. Nación respaldará lo que sea mejor para los intereses supremos. Todavía hay tiempo para concretarlos…y en el medio hay elecciones, cuando no.

Sin entrar en detalles, el tratamiento regional de la basura es una necesidad urgente. El desastre ambiental es importante, y se acrecienta, lógicamente, día a día. Lo sabe bien el intendente de Cipolletti, Aníbal Tortoriello, que tiene el basural de su ciudad colapsado y contaminando (por no decir intoxicando, directamente) a una parte importante de la población, a través del humo que generan los inevitables incendios espontáneos de la basura expuesta al aire libre.

Esto es lo que supuestamente debería interesar a la población, y por ende, a sus gobernantes. Sin embargo, en la nueva pelea entre el gobierno provincial del MPN y el capitalino de Cambiemos –que ya se presenta, con algunas indefiniciones e inconvenientes previos- lo que está en el centro de la disputa es un tema de poder, de posicionamiento, de estrategia ante el período electoral que se avecina con epicentro, precisamente, en la capital neuquina. Esto, sin desmerecer lo que pueden ser negocios colaterales, de esos con que se alimenta la política, en función de dónde se instala o no se instala la futura súper planta de reciclamiento de residuos sólidos, que será, al mismo tiempo que una solución ambiental, un muy buen negocio a desarrollar en el futuro.

Quiroga tuvo el tino (casi siempre lo tiene) de la oportunidad en el tema, sacándose la foto junto a Marcelo Bermúdez, con el ministro Frigerio, y asociando esa imagen al respaldo concreto a lo que pretende es “nuestra” iniciativa. El MPN, cada vez que Quiroga hace estas jugadas, parece no poder sustraerse de la tentación inevitable, de responder, y esas respuestas suelen ser tan duras como poco comprensibles para la ciudadanía.

Esta vez, el MPN eligió una línea técnica más que política para contestar, pero lo hizo con palabras más políticas que técnicas. El comunicado emitido por María del Carmen Sambrín, la directora del proyecto GIRSU, la iniciativa que prevé precisamente desarrollar un gran centro regional de tratamiento de residuos, calificó de “mamarracho” el proyecto capitalino, y defenestró tanto lo hecho como lo que estaría por hacerse. En síntesis, lo que hace el gobierno es sugerir que, así como en 2013 la idea no se concretó porque no quiso el Intendente, ahora esta tampoco se concretará porque no querrá el gobierno del MPN.

“Por negación  del Intendente Quiroga, al día de la fecha no se encuentra funcionando una Planta de Tratamiento y Disposición Final de RSU que hubiese tenido el carácter de integral y regional al incluir municipios de las provincias del Neuquén y Río Negro”, disparó la ingeniera Sambrín, para después destacar que “es sumamente llamativo que después de que el gobernador Omar  Gutiérrez, a través del Decreto 843/2016, destinara las tierras necesarias para la concreción del proyecto GIRSU, y estando el Gobierno de la provincia en avanzadas negociaciones con el Gobierno Nacional desde el año 2014 para obtener financiamiento del BID, el Intendente insiste en poner palos en la rueda, para el desarrollo de un proyecto que, sin la negativa de la ciudad de Neuquén, ya estaría en marcha”.

No hay necesidad de poner un gran esfuerzo interpretativo en función de lo directo del texto. Es evidente que no hay acuerdo por el lugar elegido. Y que la provincia reafirma su propio proyecto, tanto como el Municipio. La ciudadanía tendrá que observar esto con la mayor ecuanimidad posible, aunque tal vez sea una convidada de piedra ante la disyuntiva. Se podrá, cuanto mucho, asistir a la pelea política inevitable. Un tema más para la agenda de confrontación electoral. No hay duda ya de que Cambiemos y el MPN confrontarán, es más, acapararán la escena del año próximo, al menos en la capital. Todavía resta saber cómo, pero ya se puede asegurar que lo harán y desplazarán al resto a un plano más discreto.

¿Cuántos se pondrán del lado de Quiroga? Esta es la gran pregunta. Es más: ¿se inclinará hacia el Intendente algún sector del MPN? ¿Habrá cisma por ese lado, como ya hubo en Cambiemos, en una escala pequeña en número pero igualmente significativa, con la Coalición Cívica-ARI?

Por ahora, hay amagues en sordina. Solo hace falta que pase algún tiempo, para confirmar si se concreta alguna jugada, y del rumor se pasa a la superficie, y con ello, del silencio al ruido cada vez más fuerte.

Rubén Boggi

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