Momento de jugar con las encuestas

Cuando falta todavía una cincuentena de días para el día clave, el de las inapelables urnas, las campañas en Neuquén se intensifican y las encuestas florecen hasta debajo de las piedras. Dan como resultado la ansiedad y el chamuyo, o la utilización intencionada de la mentirilla. Veamos:

En el acotado bunker del intendente capitalino, Horacio Quiroga, se sigue hablando de que las mediciones arrojan como resultado un empate técnico con el MPN. Algunas dan, dicen, un punto abajo, otras, dos puntos arriba. En realidad, el dato que es más tomado en cuenta es el desempeño de la intención de voto en la capital. Quiroga quisiera sacar más ventaja en este distrito de lo que por ahora le muestran las mediciones, porque entiende que no hay coincidencia entre el porcentaje elevado de aceptación que tiene, tanto en imagen como en gestión de gobierno, con los números que finalmente obtendría según los pronosticadores. Estas son las cosas que se le toman prestadas desde la ciencia política a la ciencia estadística, por lo que se debaten ideas para fortalecer la campaña en la ciudad, y de paso contrarrestar los ataques retóricos y concretos que se reciben en este distrito, pues es evidente que el MPN también sabe que tiene que roer las posibilidades del candidato opositor precisamente en la capital.

El candidato del Frente para la Victoria, Ramón Rioseco, prefirió hacer públicas las “fotos” de su propia encuesta, esa que le da a él primero por encima del MPN, y a una distancia muy considerable, un tercer lugar cómodo para Quiroga. La encuesta fue publicitada sin mayor impacto, porque es evidente que la ciudadanía todavía no da mayor crédito a las mediciones, precisamente por la distancia que separa todavía de las elecciones concretas. ¿Para qué sirve, entonces? La presunción es que a esta altura esos datos, exactos o no, inventados o sacados de la realidad, sirven para insuflar ánimos a la propia tropa. Rioseco y su compañero de fórmula, Alberto Ciampini, redoblan a medida que pasan los días la intensidad de sus críticas hacia el partido que gobierna en Neuquén. En las últimas horas, desafiaron a un debate al candidato Omar Gutiérrez. Buscan flancos débiles, o presuntamente débiles, y les encantaría hablar de datos y resultados concretos en el ámbito de la salud pública, por ejemplo.

En el MPN, mientras tanto, al entusiasmo puesto sobre la escena como un factor más de campaña, se le suma el entusiasmo también de encuestas que se afirma tener. La candidata a diputada Gloria Sifuentes, mientras prepara los detalles de una mega-convocatoria (quieren llenar el Ruca Che, el sábado) para el Día de la Mujer, disparó en contestación a la encuesta difundida por Rioseco que el MPN le lleva 20 puntos a sus adversarios, y que se encamina a un triunfo garantizado. Esto ya no cambiará durante la campaña: el MPN eligió el camino de la profecía exitosa, y de eso no se vuelve pase lo que pase, porque sería peligroso cambiar el perfil de la campaña ya entrando en la etapa definitoria. Le espera la ofensiva opositora con el tema del dinero que se vuelca hacia los electores, buscando presuntamente lo que se conoce lisa y llanamente como compra de votos. Al MPN esto no lo incomoda demasiado, porque ya es tradición esa acusación, y en definitiva, no ha alterado sus planes en elecciones anteriores.

 

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