| “¡Lo logramos!” El grito (plural) se escuchó en la sede del ministerio de Desarrollo Social, seguido por algunos aplausos. El motivo del efímero jolgorio fue, obviamente, la confirmación del despido del segundo ministro de Desarrollo Social de la actual gestión de gobierno, César Pérez. Un hombre que desconcertó a los gremios y a los propios funcionarios, a partir de acciones (y reacciones) absolutamente individuales y contradictorias.
¿Pero ahora, qué? La vida continúa, y el conflicto también. De hecho, el mismo martes que le dijo adiós a Pérez, fue testigo, durante la mañana, de otra reunión en la subsecretaría de Trabajo, en la que se firmó un acta nueva, que elevó la propuesta de bonificación “excepcional” hasta 300 pesos a pagar con los haberes de marzo, a quienes tengan más de dos años de antigüedad, incluyendo a todo el personal en esas condiciones a excepción de la planta política.
UPCN someterá esa nueva oferta a una asamblea que se realizará este mismo miércoles. Y después deberá negociar con otros interlocutores. No se sabía todavía si con los secretarios y subsecretarios del área, o con el ministro Leandro Bertoya, quien es el que comandará interinamente el ministerio que dejó Pérez.
Por lo pronto, corrió una especie de aire nuevo. “La propia torpeza de Pérez en el conflicto del Ministerio de Desarrollo Social lo llevó a esta situación, que concluye drásticamente porque no supo escuchar ni respetó a los trabajadores” había dicho Osvaldo Lorito el martes.
Desde los otros sindicatos, nadie mencionó a Pérez. Hablaron, sí, profusamente, de Jorge Tobares. En general, lamentaron que se fuera este ministro.
Es lógico. Difícilmente encuentren otro funcionario tan proclive a conceder, no solo a negociar.
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