Protesta porque no quiere ser ñoqui

Graciela Barragán empezó a trabajar hace muchos años gracias a la Ley 2128, esa que comenzó a otorgar subsidios a desempleados cuando el país dejaba de ser el país de siempre, en el que sobraba trabajo, para pasar a ser el país de ahora, el que siempre tiene problemas.

Graciela ahora es empleada de planta del Estado. Trabaja en el CPE, en el área administrativa que se ocupa de la educación privada. Este martes, todos la vimos encadenada a una escalera en el edificio de la burocracia educativa. Protestando.

Graciela protesta porque no quiere ser ñoqui. “Hace cinco meses que no me dan tareas para hacer. Y yo quiero trabajar en el trabajo”, dice.

Nadie entiende a Graciela en el Estado.

Los de afuera, no entendemos al Estado.

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