El impacto Maldonado, a horas de las elecciones

En términos políticos estrictamente coyunturales, el caso Santiago Maldonado puso al gobierno de Mauricio Macri contra las cuerdas, este viernes, día en que la propia familia reveló la certeza de que el cadáver encontrado en el río Chubut correspondía con la identidad de quien estuvo desaparecido 78 días.

Macri estaba cómodo, en el centro de la escena. Los hechos que se precipitaron a partir del descubrimiento del cuerpo, su traslado, la autopsia, la confirmación familiar, corrieron de esa comodidad al Presidente. Aunque no haya nada probado, aunque no se sepa todavía lo que pasó, un enorme coro alimentado en buena medida desde la oposición previa a cualquier relación con la familia Maldonado, condenó prima facie al gobierno. No se necesita gran cosa. Apenas la esgrima elemental que nace de pocas palabras: “era Santiago, lo mató Gendarmería, el culpable es Macri”.

El impacto es innegable. El caso Maldonado oficia de disparador, y no habrá nada, o casi nada, que pueda hacer el gobierno. Faltan solo horas para las elecciones. Ya hay veda electoral, pero las redes sociales no están alcanzadas por la veda, ni por la censura que la imperfecta democracia impone a los medios convencionales. Tampoco les importa a las redes la verdad o la mentira. Lo único que interesa es usarlas en provecho propio. Para hacer justicia, o venganza, o simplemente daño. La complejidad de tantos factores que juegan en estas horas en la Argentina hace difícil ubicar la razón. Prevalece el sentimiento. El pesar por un muerto que se presume injusto es suficiente, ya potenciado al máximo por las circunstancias y por el interés político.

Carlos Menem salió de la encerrona del caso Carrasco con un proyecto de Ley, que puso fin al servicio militar obligatorio. El MPN pudo sobrevivir al caso Fuentealba mediante la transición y el cambio de estilo que marcó la diferencia entre el gobierno de Jorge Sobisch y el de Jorge Sapag. ¿Cómo saldrá Macri de la acusación de un cuerpo que todavía no ha hablado, pero que ha permitido que muchos hablen por él en su contra?

Es evidente que el impacto se sentirá el domingo. Habrá que ver hasta dónde llega: no siempre las decisiones del pueblo son lineales ni mecánicas respecto de hechos fuertes e inmediatos. No siempre el pueblo reacciona como quienes analizan todo el tiempo al pueblo, piensan que reaccionará. Pero el impacto Maldonado se sentirá en las elecciones, está bastante claro. Y más allá de las elecciones, también. El gobierno nacional, en estas primeras horas tras el anuncio acusatorio de la familia Maldonado, no solo vaciló, sino que entró a tropezones en el velorio intentando remediar presuntas culpas, a la defensiva, casi hasta timorato en sus actitudes.

También, es probable que así como el gobierno recibe el impacto y el eventual daño, la oposición descubra, que apresurar un mito y forzar otra bandera para facilitar sus trámites, no necesariamente será fácil ni conveniente.

En Argentina hay montañas de piedras, que esperan ser arrojadas por quien esté libre de culpa.

Rubén Boggi

 

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