La compleja relación entre el MPN y Macri

Es compleja la relación del MPN con el gobierno de Mauricio Macri. Tiene momentos, y tal vez un acuerdo de mediano plazo que no se explicita pero se insinúa. En la superficie, se observa la tradicional ubicuidad emepenista. En campaña electoral, el partido que gobierna Neuquén golpea todo lo que puede a Cambiemos, tanto a la versión local –Horacio Quiroga- como la nacional, corporizada por el propio Macri. En gestión y política concreta, el MPN solo difiere con el gobierno del ingeniero en algunos aspectos singulares; y podría decirse que hay más acuerdos que discrepancias.

Una de esas discrepancias terminó de hacer implosión en estos días, después que el jefe de Gabinete de Macri, Marcos Peña, sentenció la prórroga para la ley 26.160. Fue un gesto del gobierno tal vez respondiendo a la presión de los sectores sensibles al caso Santiago Maldonado. La extensión de la ley que vence en noviembre es un aval, en el caso de la Patagonia, a la Confederación Mapuche, más allá de que beneficia a los originarios de todo el país que mantienen litigios por tierras. La 26.160 es la ley que se interpone entre las demandas de desalojo y la concretización de los mismos. Si una tierra del Estado, o cuestionada en su propiedad, es ocupada, el Estado no podrá intervenir con acciones directas: se ata las manos a sí mismo.

La prórroga de la ley había sido pedida por el kirchnerismo y otros sectores. Es resorte del Congreso, obviamente. La señal que dio Peña indicaría que Cambiemos actuará en concordancia con la oposición. El MPN votó la última vez que esa ley se prorrogó, en 2013, en contra. Ahora mantiene esa posición, pues entiende que sólo favorece acciones planificadas para ocupar territorios en Vaca Muerta, en una virtual extorsión a los poderes económicos que invierten en los yacimientos no convencionales.

Como es un tema que involucra directamente a los mapuches y el relevamiento territorial comenzado en el gobierno de los Kirchner y todavía no terminado, para establecer con claridad en todo el país qué tierras son declaradas “ancestrales” para otorgar legalmente a los originarios, no es una cuestión menor en la coyuntura. En Neuquén hay 54 comunidades dueñas de unas 500 mil hectáreas. La Confederación Mapuche quiere más. El gobierno neuquino está en rebeldía en este punto. Dice (aunque no claramente al público) que hay que poner un freno a la incesante irrupción de comunidades “nuevas”. Se apoya en la historia provincial, para asegurar que desde 1964 ningún gobierno ha entendido mejor el tema mapuche y su relación con el resto de la sociedad neuquina.

Esto sucede justo después de que la justicia neuquina desalojara a integrantes de una comunidad mapuche no legalizada, en Tratayén. Fue un operativo incruento, bien planificado y ejecutado por los fiscales y la policía. Las tierras tenían propietarios, algunos de ellos, con muchos años de ejercer la propiedad. Entre los apellidos de esos propietarios, está el de Ferracioli, una familia vinculada siempre con el MPN. Esto basta para que la liviandad política hable de conspiración contra los pueblos originarios. Pero el poder de unos no implica que haya injusticia contra los otros.

Este tema es solo uno de las pocas discrepancias entre el MPN y Cambiemos. Es una discrepancia, además, curiosa. Porque en realidad, si se le pregunta al presidente de Cambiemos en Neuquén –Horacio Quiroga- su posición al respecto, aparecerá inexorablemente como el primero en asegurar que habría que actuar con más rapidez y contundencia en cualquier caso que tenga que ver con usurpación de tierras. Todo parece depender de qué intereses singulares se defienden, porque el MPN también ha criticado esta postura de Quiroga. Es una danza que oscila de la derecha a la izquierda y viceversa, sin distinguir entre Cambiemos y el MPN, sino solamente en las circunstancias y los hechos concretos.

Mientras, el MPN en campaña, busca todos los motivos posibles para criticar al oficialismo macrista. Lo hizo también en la última semana, cuando vino el ministro de Educación nacional, Alejandro Finocchiaro, para abrir la asamblea del Consejo Federal que se hizo en la capital neuquina. Mientras el gobernador Omar Gutiérrez y la ministro Cristina Storioni sonrían a su lado, el vicegobernador Rolando Figueroa y la candidata a diputada nacional, Alma Chani Sapag, clamaban por un aumento para el presupuesto de la Universidad del Comahue, y criticaban la “nueva poda” que hizo el gobierno en la presentación del Presupuesto Nacional al dinero que le toca a la casa de altos estudios. Y destacaban, además, que el rector de la UNCo, Gustavo Crisafulli, no fue visitado por el ministro, ni tampoco invitado a la asamblea del Consejo Federal de Educación.

Es así la relación. No es la primera vez que el MPN expresa acuerdo y discordancia al mismo tiempo. Sin embargo, hablando de este presente político, es indudable que el partido conducido por Gutiérrez y Figueroa sostendrá a Macri más como amigo que como adversario, mientras Macri sostenga su respaldo al desarrollo de Vaca Muerta. En este aspecto, hay cuestiones positivas que permiten inferir esto, también en el proyecto del presupuesto nacional. Allí está claro el plan para instalar el tren Bahía Blanca-Añelo, y el financiamiento para aumentar el riego en las tierras provinciales. Dos cuestiones muy concretas para consolidar los planes de desarrollo que tiene el propio MPN.

Rubén Boggi

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