Dietrich vino, sonrió, y reiteró lo que ya se sabía

No hubo nada espectacular para anotar en la visita bifurcada del ministro de Transporte Guillermo Dietrich. Anunciar que se terminará las conexiones con el tercer puente, y que se hará un cuarto, es reiterar anuncios anteriores (del anterior gobierno). Reafirmar que se hará el metrobus en la capital, es insistir en más de lo mismo.

Tampoco hay mucho para sacar de los detalles. Ya se sabía que Dietrich dividiría con la mayor ecuanimidad posible su tiempo entre el gobierno provincial y el municipal. Con el primero lo une (al gobierno de Mauricio Macri en general) una buena relación. Con el segundo también…más la casi obligación de comulgar en la misma misa electoral el año próximo.

¿Se terminará y habilitará, efectivamente, la traza del tercer puente Cipolletti-Neuquén en diciembre de este año? Al deseo y la planificación, evidentemente, se le deberán agregar los factores de imprevisibilidad casi naturales en Argentina. En este tema, se han hecho tantos anuncios, que ya solo se espera ver y tocar. No hay fe, sino tranquila aceptación de tiempos inauditos.

El metrobus, se dijo, será cosa del año próximo, lo que llevaría su implementación concreta tal vez un poco más allá. Es una obra de distinta dimensión (aportará el Estado nacional unos 125 millones de pesos) aunque muy importante para el transporte público y el tránsito en general. No conviene aquí apurar en demasía algo que se meterá con la fiebre de los automóviles en la capital provincial más complicada del país.

Entre sonrisas con profusión de dientes hacia Gutiérrez y Quiroga, Dietrich dejó en claro otra certeza que no debería dejar contento a nadie: se provincializará el trencito que une Cipolletti con Neuquén. Es decir, Nación se saca ese problema, que es de altos costos para un servicio mínimo. ¿Qué harán Neuquén y Río Negro? Hagan lo que hagan, implicará otras tarifas, otras inversiones.

 

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